Un trio para recordar
Your Ad Here

 

Las fantasías son solo eso porque son imposibles, o al menos poco probables. Pero qué pasa cuando estas fantasías se repiten una y otra vez en tus sueños...hacer el amor contigo es muy rico, pero que pasaría si invitamos a una mujer más a nuestros encuentros furtivos? Sé que esa también es tu fantasía, me lo dices siempre aunque entre líneas...y te imaginas la posibilidad de ser el centro de atención entre dos mujeres que amas, y que poco a poco te hagan traspasar los límites de tu propio cuerpo, tal vez tocar tu alma a puro placer sexual?

Si!, anoche lo viví. Entre copas y copas la mente se nos nubló, y terminamos en tu apartamento...no estoy segura para que fuimos exactamente, y tampoco creo que esa hubiera sido tu intención al principio, pero la mente tiene formas muy extrañas de cumplir nuestros deseos más ocultos, como para que parezcan accidentes del destino, y no formulaciones claramente premeditadas.

Aunque no bailas y eres muy callada con más de dos personas, se te ocurrió la idea de bailar las tres, y en una combinación de los tragos, el ambiente, la noche y tu brillo, no pudimos más que seguirte, quizás con el presentimiento de que sería una noche memorable, aun sin saber realmente porque. Un bolero de calle, en una versión de sonidos eclécticos y sensuales fuimos a bailar, primero yo con ella, y luego tú conmigo. Ella no quería perderse la diversión y en un bolero de tres seguimos el ritmo de las notas que en ese momento ya nos parecían eróticas e invitadoras. Como si estuviéramos en trance la música se metió debajo de nuestra piel, y el toque de las manos al ritmo que nos imponía se volvía cada vez más arriesgado.

Ahora ella bailaba conmigo, frente a frente y tú detrás de ella le manoseabas la cadera al ritmo de la música, subías por su cintura y llegabas justo debajo de sus senos, ella se dejaba llevar por el toque de tus manos y en respuesta me tomaba con firmeza y me acercaba más a su cuerpo. Te vi oler su cuello y pasarle la lengua suavecito por sus hombros y con cada movimiento tuyo ella se volvía más audaz con mi cuerpo...tu misma llevaste su mano a mis senos, y ella lo apretó suave sintiendo mis pezones erectos. No estoy segura porque nadie paraba, nadie pensaba, solo nos dejábamos llevar por lo que estaba pasando...

Recuerdo que en un momento, los ojos de ella se quedaron clavados en los míos, y nos dimos cuenta sin decir palabra alguna, que tú eras la creadora de lo que estaba pasando, y en un entendimiento mudo nos pusimos de acuerdo para seguir tu juego...En un movimiento rápido quedaste en el medio de las dos y ahora era ella quien besaba tus labios, te los mordía en un beso de esos que están llenos de años de conocerse, exactos a lo que te gusta; estabas entre lo exacto y lo nuevo, lo familiar y lo prohibido, entre el amor y el deseo..., y sentí tu olor inundar la habitación, llena de deseo y de expectativa.

Ella besaba tus labios y tocaba tu cuerpo, y yo a tu espalda besaba tu nuca y la parte de atrás de tus orejas. Te quitamos la camisa y el sostén para que quedaras a pura piel entre nosotras, y para sentirte mejor las dos hicimos lo mismo. Ahora estabas entre cuatro senos que te apretaban entre sí, besándote y tocándote. Ella abrió tu pantalón para quitártelo y mientras ella te besaba los pechos yo te terminaba de quitar la ropa...de rodillas a ti, a tus espaldas bese tu nalgas, pase la lengua por el tope de tus pompis, y las abrí para verte y sentirte por dentro, deje pasar mi lengua profundo...una pequeña entrada para que supieras lo que habría de pasar más tarde.

Pronto las tres estábamos desnudas y mojadas. Entre besos y caricias te llevamos a la cama, y como si lo hubiéramos hecho siempre, ella y yo, en total sincronía, empezamos a torturarte de placer. Te acostamos en la cama y cada una se acostó a un lado tuyo. Ella te abrió las piernas y sintió tu humedad que ya parecía un rio...toqueteo tus labios y tu huequito tentándolo pero sin penetrarte...yo chupaba tus senos, mordía y jugaba con tus pezones, mordía tu pecho, tu cuello, jugaba con tus labios y tu lengua. Cuatro manos te daban placer, te apretaban, te estrujaban pero no llegaban al punto en donde pudieras regarte, solo jugábamos contigo para ver hasta donde podías aguantar. Te retorcias de placer al sentir nuestras manos y nuestras bocas redescubrir tu cuerpo.

Ahora me tocaba a mi sentirte...te pusimos boca abajo, ella en el tope de la cama, yo abajo. Ella se acomodo de tal manera que pudieras chuparla, con sus piernas abiertas invitándote a introducir tu lengua en ella...yo me puse debajo de ti para chupar tu pubis. En cuatro, movías tu cintura para sentir mejor mi lengua y calmabas tus quejidos entre las piernas de ella, llenándola toda con tu lengua, chupando su clítoris, y haciéndola gemir de placer. Pronto ella terminó en un orgasmo inmenso que exploto entre sus piernas mientras tú te comías toda su lechita, pero sin aun correrte...no queríamos que llegaras tan fácil al orgasmo...esta había sido tu idea, ahora tendrías que asumir las consecuencias.

Teníamos que calmarte, estabas muy excitada y la noche apenas comenzaba. Yo ya me había regado solo de oírlas gemir a las dos, mientras te estaba chupando también me estaba tocando desahogando mis ganas desesperadas. Tu excitación te tenía roja y exaltada, por lo que de un vaso que había cerca de la cama sacamos un hielo. Ella seguía besándote comiéndote la boca mientras yo con el hielo en mi boca, te lo pasaba por tu cuerpo, dejando caer pequeñas gotas frías en tu pubis que ardía de deseo.

Te abrimos las piernas para que el aire frio de la noche te calmara un poco antes, de seguir jugando contigo. Esta vez me toco a mi sentarme en tu cara para que me chuparas toda abierta y restregándome suavemente en tus labios...ella te penetraba con dos dedos...salía completamente fuera de ti y volvía a entrar profundo, una y otra vez, pero no te dejábamos tocar tu clítoris. Tus manos estaban ocupadas en otra cosa, agarrando las sabanas y aruñando mi espalda, sosteniendo el deseo. Por fin me regué en un orgasmo gigantesco que me hizo temblar las piernas y ella sabía exactamente cuándo parar para evitar que te regaras, te conocia muy bien...ya casi te íbamos a regalar el mejor orgasmo de tu vida.

Te pusimos de lado, ella se puso frente a ti y yo en tu espalda. Abrimos tus piernas y ella te penetro por delante con dos dedos y yo por detrás por tu culito profundamente. Te teníamos muy prensada, y nos movíamos al unísono en tus entrañas, con movimientos profundos pero certeros, ella mordía tus tetas y yo tu espalda, seguíamos moviéndonos dentro de ti cada vez más rápido, viéndote desesperar de la excitación hasta que en un grito llegaste a la culminación de este juego, pero aun así no paramos, seguimos penetrándote mordiéndote y chupando cada parte de tu cuerpo hasta que volviste a romper en uno y otro orgasmo. Tres orgasmo seguidos que te dejaron temblando compulsivamente, jadeante...nosotras te abrazamos cada una por su lado, hasta que se calmaron tus espasmos y caímos en un profundo sueño satisfechas...