Lesbianismo

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“Apenas te veo así un instante, me quedo sin voz, se me traba la lengua. Un fuego penetrante fluye enseguida por debajo de mi piel. No ven nada mis ojos y empiezan a zumbarme los oídos. Me cae a raudales el sudor, tiembla mi cuerpo entero, me vuelvo más verde que la hierba”.

 

Safo de Lesbos

 

No todas las lesbianas son menos femeninas… algunas prefieren amar a una mujer porque no encuentran hombres que las comprendan y les ofrezcan el amor que buscan.

 

Toda mujer tiene derecho a una sexualidad diferente; diferente a las que pueden tener los hombres.  Para las lesbianas la discriminación es doble – son mujeres por lo que son discriminadas, y son mujeres Lesbianas por lo que son doblemente discriminadas. Observando el rol social que recae sobre sus hombros y se les da el papel ineludible de ser madres, amas de casa, y en general servidoras de un mundo masculino, siguen estando más marginadas que los hombres.  Lo podemos notar también en la vida laboral y profesional de las mujeres, en donde los mejores lugares laborales son preferenciales para el hombre, aun teniendo los mismo méritos, y si le sumas a que eres lesbiana el prejuicio crece infinitamente. Algunos ejemplos los podemos ver en los medios de comunicación; sin embargo, como sabemos en España la ley de discriminación sexual fue penada.

Afortunadamente, las nuevas generaciones son más desinhibidas y más libres en todos los aspectos, incluyendo en el tema de la sexualidad sin culpas y sin ocultarse. Sin embargo, a pesar de todo siguen existiendo grandes dificultades y cuesta darlo a conocer abiertamente ante la sociedad.  La familia, como todos sabemos, es el pilar de la sociedad, y el entorno fundamental del problema, y siempre escucharemos por ahí  comentarios como "eso se pega" (homosexualismo), "eso sucede por las malas compañías", "es algo pasajero y se curará cuando entres en razón" .

Cuando a temprana edad las mujeres despiertan a la sexualidad con impulsos auténticos y sus deseos afloran con fuerza y naturalidad, muchas veces se ven obligadas a anular y ocultar sus verdaderas emociones por inseguridad y sobre todo por un sentimiento de culpa, ya que sienten que  defraudarán las expectativas que se han depositado en ellas. Esto conlleva a cumplir un roll que no le pertenece, como lo es servir al hombre al que ve está obligada a elegir, a amar y a darle hijos, perjudicando su vivencia erótica, su autoestima, y su felicidad. Se les advierte a las mujeres con tendencias homosexuales que el instinto maternal las haré mujeres satisfechas y completas ante la sociedad, pero ¿qué pasa si la mujer no quiere tener hijos, o quieres tenerlos pero bajo otras circunstancias? sabiendo que de una u otra forma su homosexualidad saldrá a la luz en cualquier momento, y quizás encontrará afinidad con otra mujer que la hará sentir tanto en la parte sexual como afectiva.  Por lo tanto, el primer paso es la aceptación; cuando te aceptas a ti misma, es más fácil comunicarlo, aunque hayan dificultades para hacerlo, en especial porque la familia y amigos no lo ven correcto.

El ser tú misma logrará hacerte libre, debes comprender que naciste para ser feliz y una parte de la felicidad la lograrás con el goce de los sentidos y el cuerpo, volcando tus sentimientos y siguiendo tu corazón. Es una perspectiva que deshecha los prejuicios y emprende la senda de la naturalidad. Cuando se liberan las culpas y se permite el disfrute, vivirás una sexualidad autentica, relajada, ahuyentando miedos y tabúes y así  enriquecer las relaciones lésbicas. Un factor predominante es el pensamiento de que  el ser lesbiana significa no ser femenina y elegir una figura y estilo de ropa andrógina. Sin embargo, es un pensamiento erróneo, ya que no existe ninguna forma de vestir entre las lesbianas, todo va dependiendo de los gustos, las preferencias  personales, presupuestos entre otros.

Muchas veces la pregunta es cómo debo de lucir o qué papel debo asumir; pero la respuesta siempre será como tu te sientas mejor. Sin embargo, es bueno saber  que uno de los rasgos que caracteriza a las lesbianas y lo coloca en un lugar positivo es que los roles son intercambiables y más generalizados  que entre parejas heterosexuales. Por años en la cultura lésbica predominaron dos tipos de mujeres modelos las Butch ó duras o bien tipo masculino, de pelo corto, ausencia de maquillaje, y vestimenta masculina entre otras,  y las femme ó muñecas, jugando un papel más pasivo y eran aquellas con faldas, maquilladas, mostrando una cara de inseguridad, dependiente y que esperaba ser conducida por la otra.  Sin embargo estos rasgos no marcan nada dentro de una pareja de lesbianas,  ya que más allá de la imagen externa en la práctica sexual una lesbiana puede tomar una actitud pasiva o activa según lo que le proporcione mayor placer erótico en cada momento.