Prejuicios por la orientación sexual
La palabra "prejuicio", como la misma lo dice, significa emitir un juicio antes de analizar o siquiera conocer las evidencias. Requiere de estereotipar a una persona por ciertas características específicas que pueda tener, como por ejemplo, su nacionalidad, color de piel, procedencia, religión y orientación sexual, entre otras. Crear estereotipos podría ser una función normal del cerebro para diferenciar objetos y protegerse ante posibles situaciones riesgosas; sin embargo, cuando se pre juzga a una persona sin darle la oportunidad de demostrar que es diferente a las características preconcebidas que tenemos en nuestra mente, se comete un error muy grande que puede herir a la persona, o sencillamente apartarla sin razón. La gran mayoría de las personas tiene prejuicios sobre el color de la piel, el nivel social, y por la orientación sexual.
Las personas homosexuales son prejuiciadas por su orientación sexual y su decisión de vida. Cuando una persona ha sido víctima de un rechazo a causa de prejuicios infundados, esto puede herir y marcar a la persona de por vida. Sin embargo, la mejor forma de superar este rechazo es entender que es la otra persona, la que comete la falta, la que está mal. Nuestra mejor arma para superar los rechazos por prejuicios es ser tolerante, y entender que la persona que hace prejuicios es probablemente una persona demasiado cerrada en sus paradigmas e ideas infundadas.
Recuerda que las palabras son también un regalo, y como tal puede decidir si lo aceptas o lo rechazas. Las palabras se toman dependiendo de quien venga, por lo tanto, ignora a esa persona y acepta que es diferente a ti, pero por ningún motivo es mejor que tu. Trata de mantener tu calma y hazle saber a la persona que no compartes su pensamiento cerrado y inflexible sobre un idea predispuesta que tiene, pero si no entiende solamente apártate de ella. Realmente la persona que tiene el problema es la persona que emite prejuicios.
Hoy trata de no juzgar a las personas, y aceptarlas tal cual son, con sus defectos y virtudes; da a los otros lo que esperas que te den a ti. Si por el contrario, alguien te rechaza o te prejuzga, dejalo pasar hasta que puedan ver su error.
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