Matrimonios entre lesbianas
Mucho se ha discutido sin llegar todavía a un acuerdo, sobre los motivos intrínsecos que las personas homosexuales tienen para querer “casarse” y tener una boda con los mismos derechos y deberes de un matrimonio heterosexual. Tess Ayers y Paul Brown, en su libro “The Essential Guide to Lesbian & Gay Weddings” explican de manera muy sencilla un punto de vista poco argumentado dentro de la gran controversia del matrimonio gay.
La historia del matrimonio entre hombres y mujeres tiene su origen incipiente en los llamados cavernícolas que robaban a la mujer que quería en un momento dado. Tiempo después, el padre de la mujer a esposar pedía un pago o dote por ella, haciendo de la unión un intercambio económico. En los tiempos medievales, Saint Augustine comunicó por primera vez la idea de que debería haber un acuerdo mutuo antes de contraer nupcias. Fue hasta el siglo XVII cuando se empezó a hablar del amor romántico entre dos personas que se aman y quieren compartir una vida juntos. Durante el siglo XX las reglas cambiaron pero siempre el matrimonio se mantuvo como un elemento central en la civilización de occidente.
Ahora en el siglo XXI, cada vez se habla más sobre los matrimonios homosexuales (hombre – hombre y mujer – mujer), con una fuerte oposición por grupos conservadores y con un avance difícil de las organizaciones a favor de las personas homosexuales. Sin embargo, la pregunta continúa: ¿por qué querrían las personas homosexuales ser participes de una institución social en donde no son aceptados? ¿Al querer establecer el matrimonio gay, no estaríamos rebajándonos a ser lo que no somos y aceptar una forma de vida que históricamente no ha sido creada para nosotras? Son todas preguntas válidas, que solo se pueden responder entendiendo el porqué de la lucha constante de grupos homosexuales por establecer la posibilidad del matrimonio gay.
La idea principal es entender que todos y todas como seres humanos tenemos el derecho a tener las misma gama de posibilidades en la vida, somos iguales por lo tanto debemos aceptarnos y respetar nuestras decisiones. Un ejemplo claro es ciertas parejas heterosexuales que escogen mantenerse unidas sin necesidad de llevar a cabo el matrimonio ni de forma de ritual ni legalmente. ¿Porqué las personas homosexuales no podrían tener la misma oportunidad de escoger si quieren o no casarse? Eso dejando de lado las claras ventajas legales del matrimonio el cual reconoce todos los derechos del conyugue y le otorga una equidad en la construcción de bienes mancomunados, etc.
Los motivos pueden ser muy variados pero la idea central es la validación de la unión homosexual en una sociedad que se resiste al cambio. Legalizar los matrimonios entre personas del mismo sexo pone en peligro la moral y las inseguridades del status quo (en donde todo pertenece igual), asustando a todos los que creen en la incapacidad de cambio de la sociedad. La única esperanza es que hasta la sociedad más estricta puede adaptarse a los cambios que se dan en ella, así que podremos pensar que en un futuro estos prejuicios e intolerancia se irán acabando.
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