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Historia de los Gays y las Lesbianas

 

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En la Distancia
De veras, quisiera morirme.
Al despedirse de mí llorando, me musitó las siguientes palabras:
"Amada Safo, negra suerte la mía. De verdad que me da mucha pena tener que dejarte."
Y yo le respondí:
"Vete tranquila. Procura no olvidarte de mí,
porque bien sabes que yo siempre estaré a tu lado.
Y si no, quiero recordarte lo que tú olvidas:
cuantas horas felices hemos pasado juntas.
Han sido muchas las coronas de violetas, de rosas,
de flor de azafrán y de ramos de aneldo, que junto a mí te ceñiste.
Han sido muchos los collares que colgaste de tu delicado cuello,
tejidos de flores fragantes por nuestras manos.
Han sido muchas las veces que derramaste bálsamo de mirra
y un ungüento regio sobre mi cabeza."

Poema de Safo (poetisa lírica del siglo VI a.C, Lesbo)



Desde tiempos inmemorables han existido hombres y mujeres que han amado y deseado a seres de su mismo sexo. Y desde que existe historia escrita, se ve reflejado en los poemas épicos de Gilgamesh (1700 a.c.) que cuenta la historia de un rey que se enamora perdidamente de un hombre llamado Enkidu; en la historia de amistad entre Aquiles y Patroclo en la Iliada, y en los famosos poemas de Safos que relatan el tormentoso amor entre mujeres. No hay más que leer un poco de historia para darse cuenta que el amor va más allá del género para instaurarse en los corazones de estos seres diferentes.

Tanto la cultura griega, como la China y hasta la Hindú, cuentan con relatos muy antiguos que hablan sobre las relaciones de amor entre hombres y hombres o mujeres y mujeres. Amistades que fueron más allá de lo que ahora decimos es “socialmente permitido”, se han creado con curiosa frecuencia. Más tarde, Oscar Wilde, aseguró que los deseos físicos y emocionales que experimentan algunas personas hacia miembros del mismo sexo, son rasgos esenciales que trascienden el tiempo y la cultura.

En algunas culturas las relaciones homosexuales son permitidas y vistas como normales, mientras que en otras, son tachadas de inmorales y depravadas, prohibidas por las leyes y declaradas como enfermedades por los médicos. Esto solo demuestra la gran diferencia entre culturas a través del tiempo, y la inestabilidad intrínseca de las convenciones sociales y específicamente de la sexualidad. Mientras que en algunas culturas los besos en la boca son prohibidos y asquerosos, en otras es la mayor expresión de amor que se puede dar.

Muchas personas han denominado estos actos como sodomía, que era un término comúnmente utilizado en países occidentales por la influencia de los relatos de la Biblia sobre Sodoma y Gomorra. La palabra sodomía se utilizaba para describir la bestialidad como por ejemplo la felación, el cunnilingus, y el sexo anal, inclusive con personas del mismo sexo. En la literatura también se habla del Safismo, término que alude a la poetisa griega de Lesbos, quien sentía un gran amor por las mujeres, y el “amor griego” que se refiere al amor entre dos hombres. Sin embargo, estos términos no se pueden generalizar a otras culturas que no estén relacionados con la tradición clásica o jadeó-cristiana. En América pre colonial, África y Oceanía se mantuvo sus propias palabras para denominar la homosexualidad, y los Europeos cuando llegaron a América quisieron erradicar lo que ellos pensaban era un vicio pagano.

La homosexualidad no es un tema nuevo, ha existido siempre, y las personas que tenían inclinaciones hacia otras del mismo sexo eran perseguidas, arrestadas, torturadas, encarcelados, y quemados en la hoguera, lo que los obligaba a tener sus relaciones muy escondidas. Sin embargo, las mujeres lesbianas eran menos perseguidas, ya que había una cierta aceptación de la intimidad femenina, o se dudaba de la existencia del amor lésbico.

La palabra “homosexualidad” fue acuñada por un médico húngaro en 1860, y se convirtió en la forma de denominar a las personas que tiene relaciones con personas del mismo sexo. El hecho de que se acuñara una palabra para ponerle nombre a estas relaciones, ayudó a que se creara una identidad innata y una categoría social.

Cada idioma tenía una palabra para denominar a las personas homosexuales, como por ejemplo: pédé en francés, Schwul en alemán, frocio en italiano, y maricón en español. Un tema controversial, siguió mostrándose en los escritos sobre el amor homogénico de Edward Carpenter, y el amor de camaradas de Walt Whitman. A las lesbianas se les incluía en el concepto de tribadismo y se separaba a las personas homosexuales en un tercer sexo, distinto al de hombre y mujeres. Poco a poco, un grupo de científicos se abocaron a encontrar una causa y posibles soluciones para lo que ellos llamaban un “problema”; incluidos Karl Heinrich Ulrichs, Sigmun Freud, y Ambroise Tardieu, entre otros. Un tema de gran controversia, en donde muchos aseguraban tener pruebas irrefutables sobre el origen de la homosexualidad, y que se vio acrecentada por escándalos como los juicios de Oscar Wilde en 1895.

Más tarde en los años 1950, los activista utilizaban el termino homófilos, que luego fue reemplazado por la palabra gay y luego lesbiana (1960). El termino lesbigay se utilizaba muchos en los Estados Unidos, e incluía a las personas bisexuales, y más tarde también a los transgéneros y transexuales, resultado en LBGTT. Las variaciones fueron muchas, hasta para las personas que tenían relaciones sexuales con personas del mismo sexo pero no se consideraban homosexuales, como por ejemplo la frase “hombres que tienen relaciones sexuales con hombres” (HSH). Para el mismo caso en las mujeres se decía “mujeres centradas en mujeres”, y “mujeres que aman a mujeres”. En 1990, se empezaba a utilizar una palabra distinta, con intenciones periorativas: queer (peculiar o curioso), pero que luego fue tomada por los diseñadores de modas y transformada en un termino normal.

La liberación gay fue realmente un movimiento que empezó con fuerza y que estableció una marcada diferencia entre gay y straight (homosexual y heterosexual), proclamando el orgullo gay. Un ejemplo del avance de los grupos homosexuales se puede ver en la diferencia entre Europa del norte y Europa del Sur en cuanto a las culturas sexuales. Mientras que en Francia los actos homosexuales fueron despenalizados en la década de los 90s, en Gran Bretaña y Alemania siguieron siendo ilegales hasta 1945.