Fantasias sexuales lésbicas

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Si hay algo inminente que mata el apetito sexual son los limites en el terreno de las fantasías, ya que estas no dependen de las circunstancias posibles y tampoco requieren necesariamente de la complicidad ajena, sino que se originan en la secreta intimidad, alimentada de emociones, sensaciones, recuerdos y placeres admitidos y no admitidos. Cada mujer tiene sus fantasías sexuales, siendo sus imaginaciones eróticas más sencillas o más ricas y complejas, en donde todas tienen como finalidad la intensa voluptuosidad. En las fantasías surge lo que inconscientemente despierta la libido, esto desde la persona hasta la textura, olor o caricia y lleva a multiplicar el deseo y la satisfacción tanto a solas como cuando se produce el encuentro erótico, lo que al final dará rienda suelta a esta imaginativa capacidad de gozar. El poder de la imaginación es infinito, decimos que las experiencias sexuales se nutren de las sensaciones físicas y psíquicas que producen los estímulos sexuales, de los sentimientos que despiertan ciertas personas y de la capacidad de la imaginación.

Las fantasías sexuales son camino de auto conocimiento, en especial cuando se necesita de un disfrute solitario, en el caso de las lesbianas cuando de sexo hablamos las fantasías jamás asomarán el penoso rostro de la rutina, formando así verdaderas historias, llenos de personajes fantaseados con quienes se vivían intensas orgías de placer, a la vez manteniendo relaciones sexuales que jamás podrían ocurrir en la realidad. Como conocimiento, lo que debemos de saber es que en el terreno de la fantasía el elemento estimulante más espectacular que existe para un acto sexual satisfactorio, podemos decir que las fantasías un elemento estimulante es precisamente lo poco habitual, la novedad o el tabú. Muchas veces la pregunta es Debo mantener las fantasías en Secreto? no hay una respuesta contundente pero si podemos decir que el no revelarlas puede ser consecuencia de un personal rasgo de carácter, sin embargo muchas veces el secreto se origina por sentimientos de miedo o culpa, lo que logra inhibir la libido e impiden acrecentar el propio mundo sensual así como también las relaciones con su pareja. El auto reprimirse y el censurarse con formas de aceptar el pensamiento convencional que dicta que hay prácticas sexuales NORMALES y otras prohibidas.

Sin salirnos de la realidad o la verdad decir CORRECTO o ADECUADO no se aplican al cuerpo ni a la libertad de la mente, lo más natural del mundo es permitirse disfrutar tanto como se desee con las fantasías por más morbosas que estás sean. Sin embargo es bueno dar a conocer que por más licito que resulta disponerse a gozar, incrementando el anhelo sexual y elevar la temperatura de los orgasmos como lo imaginado, es obvio que no es lo mismo la fantasía que lo real, son dos posiciones muy distintas, ya que mientras estés en el terreno imaginario todo está bajo control y por más violenta que sea una fantasía no correrás ningún peligro salvo al de llegar a n clímax merecedor.

En las fantasías se genera la guía y las riendas, en otras palabras para estimular el deseo y el placer es posible elegir una experiencia anterior que fue muy gratificante, en donde las situaciones imaginarias son imposibles de adaptar a la realidad, de manera que se trata de imágenes que son conscientes y se pueden cambiar ciertos detallas a voluntad, sin embargo los sueños eróticos son inconscientes y no depende de lo que se escoja, sino que sencillamente ocurren, manifestando sentimientos reprimidos, anhelos insatisfechos o una faceta oculta de la propia sexualidad. Las razones de este tipo de sueños pueden hallarse en las llamadas imágenes residuales, o sea fragmentos de ensoñaciones o experiencias que se han tenido durante la vigilia pero que no se llegaron a ser realidad porque algo lo impidió.

Es casi imposible determinar cuándo una fantasía es más excitante que otra, las mismas imágenes en ciertas épocas se desgastan y no despiertan morbo, por lo que en algunas lesbianas les dispara la libido y a otras no les resulta atractivo, por lo que decimos que las fantasías recorren un amplio espectro que va desde la pasividad total o parcial durante el placer, hasta la intensa actividad erótica, ya que ser dominadas o dominantes es una faceta en ese juego sensual de tensión y ternura que dinamiza la vida sexual. Muchas veces el intento de llevar a la realidad aquello que se fantasea se convierte en un tema espinoso, en especial cuando la compañera es tímida o introvertida.

Buen tema sería preguntar por sus fantasías o bien contarle tus fantasías, si notas que hay luz verde podrás hacerlas realidad durante la siguiente experiencia sexual juntas añadiendo los detalles del morbo imaginado con cualquiera de las dos. Escuchar fantasías contadas en alta voz con la voz ronca por el deseo consigue excitar tanto que provoca la necesidad de incluirse activamente en el sueño erótico con demanda de piel deseosa de entrar en contacto sexual.