El despertar sexual en el convento
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Aunque la belleza de estas mujeres no era cuestión de discusión entre las monjas, había una particularmente bella; su cabello corto negro enmarcaba perfectamente su cara blanca, sus ojos café de grandes pestañas y expresión reflexiva. Estaba de pie frente a la ventana, semi desnuda... las cortinas de una tela blanca fina y clara dejaban entrar los rayos del sol en un ángulo perfecto... cada vez que la cortina se movía por el viento las sobras y luz se dibujaban en su cuerpo y en un momento de completa banalidad ella sintió como el viento acariciaba la parte de abajo de sus senos y corría entre sus brazos como abrazándola. Estaba tan ida en sus pensamientos que no se fijo que desde una esquina una de las adolescentes que estudiaban en el internado estaba observándola detalladamente...

Dedicada a la vida de ayuda y compasión por los demás había olvidado un poco lo que significaba ser mujer y sentir, pero esta mañana se sentía particularmente libre para darse permiso de experimentar un poco con su cuerpo. Entregada al viento y a sus livianas caricias ella comenzó a recorrer con sus manos los dibujos de sol y de sombra que se movían sobre sus senos y sintió sus pezones endurecerse ante el roce...los tomo entre sus dedos y los apretó con fuerza, inmediatamente sitio como un temblor se apoderaba de su vientre y un placer inesperado se apoderaba de sus entrañas que se estaban mojando. Volteo un poco la cabeza dejándose llevar por esas sensaciones poco disfrutadas y a través del espejo se dio cuenta de la chica de la observaba con una cara de absoluto placer y curiosidad. Conocía a esa chica, muchas veces habían salido juntas a hacer las tareas del día y a ayudar a las personas que dependían de ellas. Era una chica muy callada, inteligente y curiosa que siempre la intrigaba por sus increíbles ganas de aprender y ayudar, todo lo cuestionaba, las cosas más pequeñas del mundo la fascinaban...en verdad era una chica muy hermosa...Ese ángulo le permitía verla sin que la chica se diera cuenta y en un impulso desconocido hasta ahora quiso continuar...

Empezó a quitarse el resto del hábito y las pantis...cambio ligeramente la posición de su cuerpo y subió una pierna en la cama para que la chica pudiera observar mejor...sentía que se mojaba cada vez más con la situación de no estar sola en su espacio privado pero sin necesidad de tocar a la responsable de esa mirada intrusa...bajo su mano por el vientre con suavidad entrando poco a poco en los labios externos de su pubis...sintió su clítoris duro e hinchado y quiso saciar ese placer reprimido que se acumulaba en sus entrañas...de todas formas las monjas también son mujeres que necesitan sentir, aunque no sea en el acto corporal del sexo con otra persona...viendo de reojo a la chica se dio cuenta que ella copiaba sus movimientos y también hacia lo mismo...disimuladamente metía su mano entre los bordes de su falda sintiendo torpemente su pubis.

Quiso ensenarle en silencio que debía hacer y con el cuidado de profesora abrió sus labios para mostrarle su clítoris rosado, hinchado y totalmente excitado; mojo un dedo con su boca y empezó a acariciar lentamente su clítoris y vio como la chica la copio en sus intentos...con la otra mano empezó a penetrarse profundamente de una forma deliberadamente, totalmente consciente que la chica haría lo mismo...estaba sentada en el piso y se podía ver como entre los bordes de sus pantis se penetraba y se acariciaba, su cara expresaba todo el placer que sentía y eso la excitaba cada vez más, entonces empezó a penetrarse mas rápidamente pero también profundo hasta que vio como la chica rompía en un orgasmo que casi la hace gritar...se le escapo un gemido y se asusto, entonces se incorporo y salió corriendo de su escondite para que no la descubrieran...la monja se mordía los labios y seguía penetrándose desesperadamente para alcanzar un orgasmo tras otro que le diera un poco de sosiego ante las ganas imperantes de continuar viendo a la chica masturbarse...