La primera vez que chupe los suaves y húmedos labios de una vagina está vivo en mi mente. Tenía una cuasi relación con mi primera mujer, y no sabía nada de nada; no tenía idea de que se hacía, ni siquiera de cómo me debía sentir con todas las sensaciones nuevas que estaba teniendo. El primer beso con ella fue suave y torpe, y luego de ahí poco a poco fue escalando hasta que pude tocar sus senos y por primera vez sentí unos pezones duros diferentes a los míos.
Todo se desarrollo tan lentamente, que vivía excitada esperando el momento de descubrir más cosas, poder ver que había debajo de esas pantis y ver que tan lejos podíamos llegar. Era extraño tener tantas ansías por ver una parte del cuerpo que yo también tenia, pero cada una es diferente y añoraba saber cómo sería la de ella.
Un día de todos, en las noches nubladas de mi ciudad ella se quedo a dormir en mi cama. En una cama tan pequeña a penas si cabíamos pero no era problema pues yo no podía dormir enajenada por el deseo y completamente excitada en todo momento. Creo que a ella le divertía verme sufrir de deseo, y yo no me atrevía a forzar la situación.
En un momento comenzamos a besarnos con ansias...quería comerme sus tetas duras y sentir sus pezones erectos bailar con mi lengua...eran pequeñitos y rosados. Se quitó la camisa y daba pequeños gemidos mientras la mordía. Esta vez ella estaba anuente a seguir, a dar un paso más allá y de explorar nuevas sensaciones así que le quite el pantalón de la pijama y quedo en pantis.
Me puse cerquita de su pubis y pude oler su aroma...creo que en ese momento mi mente se nublo y solo pude pensar en seguir, en probar la textura de sus labios vaginales, en el sabor de sus juguitos, y en el placer de experimentar...Era la primera vez y no sabía muy bien que debía hacer pero con todas mis ganas al borde de explotar, baje sus pantis y me lance suavemente sobre sus labios...nada me hubiera preparado para sentir la suavidad de su vagina..con mi lengua hurgue en sus pliegues hasta que encontré un punto durito que quise rodear con los labios y succionar levemente, por puro instinto, haciéndola gemir despacito.
No quería parecer muy intrusiva porque era también su primera vez en los artes del sexo oral, pero moría de ganas por explorarla toda, conocer los cambios de sabor, de texturas, y encontrar el punto en donde ella no resistiera más tuviera un orgasmo en mi boca...¿estaba yo realmente preparada para eso? no lo creo, pero si quede convidada a seguir probando...
No estoy segura de que se haya corrido y tampoco lo hicimos por mucho tiempo esa primera vez, pero luego de ese momento quede totalmente enamorada de las mujeres. La suavidad de una vagina, su sabor, su olor no se compara con nada que haya experimentado antes...
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